22 de enero de 2018

La desaceleración pronunciada de la industria mexicana requiere con urgencia oxígeno a través de políticas gubernamentales, puesto que la renegociación del TLCAN 2.0 y la reforma tributaria de Estados Unidos meterán presión al único subsector —el de las manufacturas— que todavía presenta dinamismo, pugnó el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Manuel Herrera Vega.

Para el sector industrial de México resulta indispensable la implementación de un programa de fortalecimiento productivo y globalmente competitivo del mercado interno, derivado del aparato productivo nacional, donde las manufacturas muestran claros indicios de desaceleración.

En su análisis del Centro de Estudios de la Industria, la Concamin advirtió que existe el proceso de separación de las industrias de México y Estados Unidos en sustitución de productos asiáticos, luego de que empresas estadounidenses se fueron a China y ahora ambas naciones importan desde este destino.

“México requiere un programa de recuperación y reactivación de la industria para poder sortear los desafíos que impone la mayor competencia global, de lo contrario el país continuará profundizando los rezagos productivos y de valor agregado que han limitado un mejor entorno social y económico para su población”, expresó.

México ha exhibido un bajo crecimiento a pesar de que su principal socio comercial lo hace de forma vigorosa: durante los últimos trimestres su Producto Interno Bruto se elevó por arriba de 3%, en tanto que el de México se encuentra por abajo de 2% y su tendencia no permite inferir que podrá superarlo en el corto plazo.

La Concamin planteó necesario que en los próximos meses se establezcan medidas que eleven la competitividad y productividad en los sectores que pierden fuerza en el mercado de Estados Unidos o en donde su desempeño es inferior al de otros países, en especial frente a China.

Sostuvo que los cambios en la relación industrial entre México y Estados Unidos no sólo son atribuibles a la política económica de Donald Trump, parte de los mismos fue generada por la salida de empresas de manufacturas de la primera potencia económica del orbe. Ello rompió los encadenamientos en América del Norte y los trasladó al Pacífico asiático, de donde México y Estados Unidos importan una creciente cantidad de insumos intermedios.

La desindustrialización avanza e inhibe el correcto desempeño del mayor motor de innovación, productividad y competitividad que se requiere en la economía global, puntualizó.

 Fuente: méxicoxport

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