IMMEX 4.0: entre la modernización, el cumplimiento y un modelo de supervisión

El 30 de septiembre de 2026, la Secretaría de Economía presentó IMMEX 4.0, una estrategia que ya hemos venido escuchando tomar relevancia desde el año pasado, ya que ésta busca transformar la manera en que se administra, supervisa y facilita la operación de las empresas que cuentan con un Programa IMMEX.

Es un tema de interés para los contribuyentes que operan actualmente operan un Programa IMMEX o bien, que pretenden operar, y no solamente por la reducción de tiempos y la digitalización de trámites que se presume, sino porque revela hacia dónde procura evolucionar la autoridad: un modelo en el que las facilidades administrativas estén cada vez más relacionadas con el nivel de cumplimiento, desempeño y riesgo de cada empresa.

Sin embargo, es importante precisar que IMMEX 4.0 no debe entenderse, al día de hoy, como una reforma integral que ya se encuentre completamente implementada. La propia presentación de la Secretaría de Economía distingue diferentes componentes que continúan en proceso de desarrollo o que requieren modificaciones normativas, intercambio de información entre autoridades y ajustes tecnológicos antes de operar en su totalidad.

Entonces, ¿qué es IMMEX 4.0 realmente?, ¿qué está funcionando?, ¿qué falta por implementar? y, sobre todo, ¿qué pueden esperar las empresas IMMEX? A la fecha se puede decir que más que un nuevo trámite, un cambio de enfoque, debido a que uno de los aspectos más importantes que señala es que no se presenta simplemente como una modificación al procedimiento para obtener o administrar un Programa IMMEX, sino que su objetivo, tal como lo anuncia la Secretaría, es modernizar la operación del programa mediante tres elementos principales: trámites más ágiles, información integrada entre dependencias y criterios más claros para evaluar el cumplimiento de las empresas.

Esto implica un cambio importante, derivado de que históricamente, gran parte del cumplimiento IMMEX se ha relacionado con obligaciones específicas, tales como se mencionan a continuación de manera enunciativa más no limitativa: presentar reportes, mantener domicilios registrados, realizar anualmente ventas al exterior por un valor superior a 500,000 dólares de los Estados Unidos de América, o su equivalente en moneda nacional, o bien, facturar exportaciones, cuando menos por el 10% de su facturación total, retornar mercancías dentro de los plazos establecidos y operar conforme a las actividades autorizadas.

IMMEX 4.0 pretende llevar esa revisión hacia una visión mucho más integral, toda vez que la autoridad plantea analizar no solamente si una empresa cumple o incumple una obligación determinada, sino también cómo utiliza su programa, cómo se comportan sus operaciones y si sus datos presentan patrones que puedan considerarse atípicos o inconsistentes. Por lo que, el modelo de riesgo es probablemente el cambio más importante.

 

La propuesta contempla evaluar a las empresas IMMEX a partir de tres grandes componentes:

·       Cumplimiento, considerando obligaciones IMMEX, retornos, reportes y domicilios.

·       Desempeño, analizando aspectos como operación, exportaciones, producción, integración y crecimiento.

·       Riesgo, considerando consistencia de la información, anomalías, desviaciones, patrones y operaciones atípicas.

La Secretaría incluso identifica algunos de los indicadores que podrían utilizarse, entre ellos se encuentran el cumplimiento de exportaciones, presentación del reporte anual, uso del programa autorizado, retornos dentro del plazo, cuestionarios INEGI, historial de suspensiones, antigüedad del programa, continuidad de operación, crecimiento de exportaciones, productividad y diversificación de países de importación.

Pero también aparecen indicadores particularmente relevantes para las áreas de comercio exterior: precios unitarios atípicos, cantidades atípicas, países de origen, mercancías sensibles, crecimientos extraordinarios y comportamientos inusuales.

En otras palabras, el futuro de la supervisión IMMEX podría depender cada vez menos de revisar documentos de manera aislada y cada vez más de cruzar grandes volúmenes de información para detectar inconsistencias.

¿Ya existe esta clasificación para las empresas?

La presentación establece tres posibles niveles:

Sobresaliente, para resultados superiores a 90; Competente, entre 70 y 90; y En desarrollo, para resultados inferiores a 70. El periodo previsto de evaluación sería de seis meses.

 

Beneficios diferenciados para las empresas

Para empresas clasificadas como sobresalientes se anuncian, entre otros, reducción de hasta 30% en tiempos de respuesta, agilización de trámites, autorización de mercancías sensibles, gestión simultánea IMMEX/PROSEC y reporte anual prellenado. 

El nivel competente tendría beneficios más limitados y las empresas clasificadas “en desarrollo” enfrentarían trámites conforme a los plazos ordinarios y una mayor fiscalización.

Sin embargo, aquí se encuentra una de las principales diferencias entre lo anunciado y la situación actual.

La propia presentación identifica el modelo de riesgo como pendiente de implementación, al igual que diversos elementos necesarios para hacerlo operativo, incluyendo listas de alerta, definición de beneficios, información sobre transferencias e identificadores relacionados con Regla Octava.

Por tanto, estos niveles deben entenderse actualmente como parte del modelo que pretende construir la Secretaría, y no como una clasificación plenamente operativa que ya esté produciendo todos los efectos descritos.

 

Lo que sí está ocurriendo: mayor depuración y supervisión del padrón IMMEX

Aunque algunos componentes de IMMEX 4.0 todavía se encuentran en desarrollo, el fortalecimiento de la supervisión de los programas IMMEX ya puede observarse. 

La propia estrategia incorpora el concepto de “IMMEX Seguro”, mediante un proceso de depuración continua del padrón.

La autoridad prevé revisar información disponible, analizar el cumplimiento de obligaciones y determinar cada caso individualmente, con posibles resultados de cancelación, reempadronamiento o actualización del padrón.

Durante 2026 también han existido acciones concretas de fiscalización. Por ejemplo, la Secretaría de Economía informó en marzo que, dentro de acciones de inspección relacionadas con empresas del sector siderúrgico, se habían iniciado procedimientos de cancelación de programas IMMEX respecto de diversas empresas presuntamente irregulares.

Adicionalmente, la Secretaría ha continuado aplicando los procedimientos tradicionales de suspensión y cancelación vinculados al cumplimiento del reporte anual. En junio de 2026 se publicó el aviso correspondiente a empresas suspendidas por falta de presentación del reporte anual, estableciendo la posibilidad de cancelación definitiva a partir del 1 de septiembre para quienes no subsanaran el incumplimiento.

Esto permite observar que, aun antes de que IMMEX 4.0 opere completamente, la tendencia hacia una mayor depuración y validación del padrón ya está presente.

 

La verdadera transformación estará en el cruce de información

Uno de los puntos que merece mayor atención es la intención de integrar diferentes fuentes de datos.

El plan presentado por la Secretaría considera recopilar información del Directorio IMMEX, SAAI y otras bases para construir una base analítica y posteriormente desarrollar un modelo estadístico de evaluación.

 Asimismo, se prevén fichas internas por empresa para uso de la Secretaría de Economía.

 Estas fichas podrían mostrar indicadores de cumplimiento y riesgo, alertas preventivas e inconsistencias entre el programa autorizado, las importaciones, la producción y los retornos. 

Este punto puede ser mucho más relevante que cualquier reducción de tiempos anunciada porque significa que una empresa podría tener sus documentos individualmente “correctos” y aun así generar una alerta cuando la información analizada de manera conjunta no resulte congruente.

 

Por ejemplo:

·       una capacidad productiva que no corresponda con los volúmenes importados;

·       exportaciones que no guarden relación con las importaciones temporales;

·       mercancías autorizadas que no correspondan con el proceso productivo declarado;

·       precios o cantidades significativamente diferentes del comportamiento histórico;

·       retornos que estadísticamente presenten patrones inconsistentes.

 Son ejemplos de riesgos que pueden cobrar mayor importancia bajo un esquema basado en analítica de datos.

 

El proceso productivo adquirirá todavía mayor relevancia

Dentro de este nuevo contexto, uno de los documentos que podría volverse particularmente relevante es el proceso productivo o de servicios autorizado. En la presentación se señala expresamente que, para la depuración de empresas registradas en el sector “Otras actividades”, se analizará la actividad registrada, el proceso productivo o de servicio autorizado, el sector correspondiente y las operaciones realizadas.

Esto refuerza un principio que las empresas IMMEX deberían considerar desde ahora que lo declarado ante la Secretaría de Economía, debe coincidir con lo que realmente ocurre en planta. No basta con contar con una autorización histórica; el domicilio, maquinaria, personal, materias primas, productos terminados, capacidad instalada, operaciones de importación y exportación y descripción del proceso deberían guardar congruencia entre sí.

 

Cambios para Regla Octava y PROSEC 

IMMEX 4.0 contempla otras líneas de trabajo que requerirían modificaciones normativas. En materia de Regla Octava, se propone mejorar la trazabilidad obligando a declarar la fracción arancelaria específica, lo que implicaría modificaciones tanto a las Reglas de la Secretaría de Economía como al Anexo 22 de las RGCE y la creación de un identificador específico para Regla 8ª, mismo que cuenta con un estatus de “pendiente”.

También se contempla una actualización del Decreto PROSEC para modificar las fracciones arancelarias de sus artículos 4° y 5° e incorporar insumos y productos finales relacionados con sectores emergentes, con implementación planteada para 2027.

 Por ello, parte importante del proyecto todavía depende de futuras modificaciones regulatorias.

 

¿Qué pasa con los nuevos tiempos de autorización?

Uno de los anuncios que más atención ha generado es la reducción de los tiempos promedio de resolución. 

La presentación compara un promedio de 140 días para un IMMEX nuevo con un objetivo de 15 días bajo IMMEX 4.0; PROSEC pasaría de 130 a 15 días, mientras que Regla Octava definitiva y temporal tendrían objetivos de 15 y 13 días respectivamente.

 Sin embargo, es importante diferenciar entre tiempos objetivo o tiempos promedio anunciados y los plazos jurídicos contenidos en la regulación aplicable.

La consulta actual de los portales institucionales continúa mostrando los procedimientos IMMEX bajo el marco regulatorio vigente y la VUCEM como mecanismo para solicitar las autorizaciones.

Por ello, en esta etapa resulta recomendable no interpretar automáticamente los 15 días anunciados como una modificación general del plazo legal de todos los procedimientos mientras los cambios normativos y operativos correspondientes no hayan sido formalizados.

Entonces, ¿qué debemos esperar?

 La dirección que plantea IMMEX 4.0 es relativamente clara: más digitalización, mayor integración de bases de datos, evaluación continua y beneficios diferenciados según el comportamiento de cada empresa.

Para las empresas con operaciones ordenadas y controles sólidos, este modelo podría traducirse en trámites más ágiles y menor carga administrativa.

 Para las empresas con diferencias entre sus sistemas, pedimentos, inventarios, producción, retornos o autorizaciones, el mismo modelo puede significar una mayor probabilidad de detección.

La diferencia será cada vez menos entre “tener o no tener documentos” y más entre poder demostrar que toda la operación cuenta una misma historia.

 

¿Qué deberían hacer las empresas IMMEX desde ahora?

No parece necesario esperar a que se publique la metodología definitiva para comenzar a prepararse, lo recomendable para todas las empresas IMMEX es tener claro a través de una revisión integral; la congruencia entre su programa IMMEX y su operación actual; verificando domicilios, procesos productivos y mercancías autorizadas; conciliando importaciones temporales, inventarios y retornos; revisando el cumplimiento de reportes; validando plazos de permanencia; y analizando operaciones o indicadores que pudieran considerarse atípicos.

Particular atención merece la consistencia entre Anexo 24, pedimentos, ERP, proceso productivo, producto terminado y retornos, ya que un modelo basado en análisis de información depende precisamente de la posibilidad de cruzar estas fuentes.

 

IMMEX 4.0 no es solamente facilitación

El nombre y parte de la comunicación alrededor de IMMEX 4.0 se concentran en modernización, reducción de tiempos y facilitación, y estos elementos sí forman parte del proyecto, sin embargo, probablemente la transformación más importante se encuentra del otro lado: la autoridad pretende conocer con mayor precisión cómo utiliza cada empresa su Programa IMMEX y concentrar la supervisión en aquellas operaciones que presenten mayores indicadores de riesgo.

Todavía existen componentes pendientes y será necesario seguir las modificaciones al Decreto IMMEX, Reglas de la Secretaría de Economía, RGCE y demás disposiciones que permitan materializar completamente el modelo.

Pero la señal para la industria ya está sobre la mesa, el IMMEX del futuro apunta hacia un esquema donde cumplimiento, trazabilidad y calidad de la información serán determinantes para obtener facilidades y reducir riesgos. Por ello, las empresas, la preparación no debería comenzar cuando llegue una revisión o cuando se publique una clasificación.

Comencemos con una pregunta sencilla: si hoy la autoridad cruzara toda nuestra información, ¿existiría congruencia entre nuestro Programa IMMEX, data stage, el sistema de control de inventarios y la operación real de la empresa? Y, más importante aún, ¿realmente conocemos el nivel de riesgo que hoy presenta nuestra operación IMMEX?


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