Nearshoring en México: Retos y Oportunidades en 2026 Los riesgos operativos, fiscales y de cumplimiento que están marcando la diferencia entre llegar y mantenerse. 

Los riesgos operativos, fiscales y de cumplimiento que están marcando la diferencia entre llegar y mantenerse.

En los últimos años, el nearshoring fue uno de los temas más comentados en comercio exterior, y no es casualidad que este fenómeno haya posicionado a México como uno de los principales destinos para la relocalización de las operaciones a nivel global.
Sin embargo, en lo que va de 2026, el discurso ha cambiado. Ya no se trata de identificar la oportunidad, sino de enfrentar la realidad: estamos en el punto donde las empresas necesitan entender que operar en México implica cumplir, adaptarse y optimizar; la etapa de “ver si conviene” quedó en el pasado, ahora es “cómo hacerlo bien o asumir las consecuencias”.

¿Qué es realmente el nearshoring? En términos simples, es mover operaciones a un país cercano al mercado al que le vendes.
Un ejemplo es: una empresa que antes producía en Asia y ahora está instalándose en México para abastecer a Estados Unidos.

Hasta ahí suena lógico y sencillo. Pero en la práctica, el nearshoring no es solo cambiar de ubicación, es volver a armar toda la operación, desde lo logístico hasta lo fiscal y aduanero, porque lo que se busca no es solo ahorrar costos, sino también tener mayor control, menores tiempos de entrega, menos riesgos en la cadena de suministro, y eso no se logra únicamente cambiando de país.

Actualmente, muchas empresas enfrentan una realidad distinta debido a que asumieron de forma equivocada que por operar en México automáticamente se activarían ventajas fiscales, beneficios del T-MEC y eficiencias logísticas.

En este proceso, se han dejado de lado factores críticos como la complejidad del cumplimiento aduanero, la correcta aplicación de reglas de origen, la gestión de programas como IMMEX, la administración de inventarios bajo esquemas como Anexo 24 y Anexo 30.

El resultado ha sido claro: operaciones con riesgos fiscales, contingencias aduaneras y, en muchos casos, la pérdida de beneficios que inicialmente motivaron su instalación en el país.

En este contexto, surge un nuevo enfoque: el nearshoring inteligente. Bajo esta perspectiva, ya no es suficiente trasladar operaciones; es indispensable diseñarlas estratégicamente desde el inicio. El enfoque cambia de “operar rápido” a “operar correctamente”, lo que implica:
a) Establecer claramente una planeación aduanera desde el inicio
b) Clasificación arancelaria precisa
c) Cumplimiento estricto de reglas de origen
d) Mantener un control robusto de inventarios
e) Implementar una adecuada optimización fiscal (IVA, certificaciones, programas especiales)

Aquí es donde el nearshoring deja de ser tendencia y se vuelve operación. Y es justo en este punto donde empiezan los errores:

  1. Cumplimiento aduanero: Cada vez hay más revisiones, y estas cada vez son más profundas y especializadas, en donde el impacto puede ir desde ajustes simples hasta sanciones importantes.

  2. Control de inventarios (Anexo 24 y 30): Este es, sin duda, uno de los puntos más críticos y menos atendidos. Los problemas más frecuentes incluyen descargos mal aplicados, diferencias entre sistemas internos y reportes oficiales, sobre-descargos, inconsistencias en estructuras de BOMs. El problema es que esto no se queda en lo operativo; termina impactando directamente en el IVA y en el cumplimiento general.

  3. Infraestructura y logística: Más allá del cumplimiento, el crecimiento acelerado ha generado nuevos retos: saturación logística, incremento en costos, falta de perfiles especializados y limitaciones en infraestructura y energía.

  4. Talento especializado: Existe una creciente escasez de perfiles en comercio exterior, cumplimiento aduanero, clasificación arancelaria, fiscalización internacional. Esto limita la capacidad de las empresas para operar correctamente desde el inicio.

  5. Energía y sostenibilidad: Las nuevas inversiones enfrentan retos relacionados con disponibilidad de energía, cumplimiento ambiental, requerimientos ESG, factores que cada vez influyen más en decisiones corporativas globales.

El nearshoring en México sigue siendo una gran oportunidad, eso no está en duda. Pero ya no es automático, ni simple, ni está libre de riesgos.

Hoy la diferencia no está en quién llega primero, sino en quién entiende realmente cómo operar. Porque al final, no se trata solo de mover una operación, sino de sostenerla en el tiempo sin errores que terminen costando más de lo que se quería ahorrar.

Pero más allá de eso, hay algo que vale la pena cuestionarse...

Muchas empresas llegaron a México pensando en reducir costos y ganar eficiencia, pero pocas se detuvieron a evaluar si realmente estaban preparadas para operar bajo un entorno regulatorio más exigente y con un nivel de detalle que no admite improvisación.

El nearshoring está obligando a replantear la forma en que se toman decisiones. Ya no basta con analizar números o ventajas geográficas; hoy el verdadero reto está en la ejecución, en los controles y en la capacidad de anticiparse a los riesgos antes de que se conviertan en problemas.

Y aquí es donde surge una pregunta incómoda, pero necesaria:

¿Las empresas realmente están listas para sostener una operación en México bajo estos estándares, o solo están reaccionando a una tendencia?

Porque una cosa es llegar, y otra muy distinta es mantenerse cumpliendo, creciendo y sin contingencias.

El nearshoring no se va a detener. Lo que sí va a cambiar es quiénes logran consolidarse y quiénes se quedan en el camino.


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